Estados Unidos ha exigido a Irán que se comprometa, mediante un comunicado público, a mantener totalmente abierto el estrecho de Ormuz, sin importar la ruta que elijan los barcos, y a no atacar a los buques comerciales que transiten por esta vía crucial para el suministro global de hidrocarburos y fertilizantes. “O nos dan esa declaración o no habrá un buen resultado [de las negociaciones]”, advirtió el viernes un alto cargo del Gobierno estadounidense en una reunión con periodistas en la que se explicó que este es el mensaje transmitido a las autoridades iraníes a través de los mediadores regionales, según publicó la agencia Reuters.
La escalada bélica de esta semana en una zona en la que, en teoría, está en vigor un alto el fuego se inició con el ataque iraní a varios buques que utilizaban la ruta omaní con el transpondedor (que transmite su posición) apagado; a eso respondió Estados Unidos con dos noches seguidas de bombardeos contra Irán —que causaron 17 muertos y más de cien heridos— y a continuación Teherán, en represalia, lanzó misiles y drones contra aliados estadounidenses en el golfo Pérsico.
El viernes, sin embargo, la situación se había calmado gracias a la mediación de varias potencias regionales como Pakistán, Qatar, Omán y Turquía. Y emisarios qataríes se desplazaron a Irán a fin de transmitir las condiciones estadounidenses para retomar las negociaciones.
Este sábado, el jefe de la diplomacia iraní, Abbas Aragchi, se ha desplazado a Mascate, la capital de Omán, donde ha sido recibido por su homólogo omaní, Badr al Busaidi —muy implicado en la mediación entre EE UU e Irán— para tratar la situación en Ormuz. El Ministerio de Exteriores de Irán aclaró que estas conversaciones son “una continuación de las consultas” iniciadas con Omán, en aplicación del acuerdo de alto el fuego del 17 de junio, para tratar la futura gestión del estrecho y la posibilidad de aplicar tasas a las embarcaciones que lo utilicen.
Sin embargo, este diálogo se lleva a nivel técnico, por lo que la reunión de dos personalidades de peso político como Aragchi y Al Busaidi apunta a que el contenido puede dirigirse más hacia un diálogo indirecto con EE UU sobre la actual situación del estrecho.
Teherán tampoco está satisfecha con que Omán se haya aliado con Estados Unidos para crear un corredor en la parte sur del estrecho que escapa a su control, ya que entiende que el acuerdo de alto el fuego obliga a todos los buques que pretenden cruzar Ormuz a coordinarse con las autoridades portuarias iraníes y con la Guardia Revolucionaria.
El mensaje que han transmitido en las últimas semanas los negociadores estadounidenses a Irán es que no se empecine en bloquear el estrecho o en exigir pagos a los buques que pasen y “piense en grande”, ya que puede obtener más beneficios económicos del levantamiento total de las sanciones comprometido por Washington en el memorando de junio.
Sin embargo, el martes, EE UU revocó el permiso de exportar petróleo iraní que había concedido tras la firma del acuerdo y tampoco se ha avanzado en la liberación de fondos iraníes congelados en bancos extranjeros, lo que ha llevado a Aragchi a acusar a los estadounidenses de violar el pacto.
Aparte de la situación en Ormuz, otra de las exigencias que ha hecho Washington para encauzar de nuevo las negociaciones es que Irán acceda a inspecciones sobre su programa nuclear.








